Talibes



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De acuerdo con Human Right Watch al menos 50.000 niños viven internados en las escuelas coránicas de Senegal. Estos centros de enseñanza religiosos, conocidos como daaras, son el telón de fondo del maltrato y la explotación infantil que sufren sus discípulos los talibés.

La introducción del islam en Senegal antes de la colonización francesa trajo consigo la fundación de numerosas escuelas coránicas para consagrar el estudio del islam y la lengua árabe entre sus discípulos. Desde entonces, algunas familias senegalesas y también de países vecinos, especialmente de Guinea-Bissau, envían a sus hijos a estos centros internados bajo la tutela de un maestro coránico, el marabú.

Es sin embargo, tras la independencia colonial en 1960, cuando ha tenido lugar un auge de la mendicidad forzada. Los marabús aprovechan de la falta de regulación gubernamental y el poder que ostentan en la sociedad como guías espirituales para convertir la enseñanza religiosa en explotación infantil.

Los niños talibés son obligados a mendigar por las calles portando consigo una lata vacía donde recoger limosna. Deambulan en pequeños grupos tratando de reunir las cuotas diarias que su tutor les ha impuesto; una cantidad considerable de dinero, arroz y azúcar que deben satisfacer al marabú bajo la amenaza de maltrato.

Todo ello ocurre bajo una mayoría social religiosa que continúa ignorando el problema, o en el peor de los casos incluso justifica la mendicidad como símbolo de humildad y caridad de acuerdo a los mandamientos del islam.